miércoles, 22 de diciembre de 2010

EL GRAN CICLOPE

Maquiavélicos agnósticos
programan una idea
infundada en el relativismo
circundante y absorbente.

Certeramente se convencen
de que su proyecto dará frutos:
Mediocres, penosos y locuaces.

Si estuviera vivo Chaplin
les daría un puntapié
en el centro de su cóccix.
Pero como no puede hacerlo
se encargará un feróz justiciero,
más conocido como: El Cronista.

Mientras el mundo se sumerge
en los abismos de Mordor
Y los Grandes reyes se regocijan
Con una falsa paz condimentada
con orgías desenfrenadas.
Unos secuaces de satanás
tejen redes magnéticas.

Convocan a cuerpos sin alma,
hijos del capitalismo atroz,
sobrinos del reality americano,
y nietos de la Gran Revolución.

Altaneros, pedantes y soberbios
son estos agnósticos estrategas,
que piensan que después de
la llegada a la Luna,
son ellos los Grandes descubridores.

Mascaritas de Lord Londinenses
con sonrisas gaturras dibujadas
entran estos zombies a la
Gran sala operatoria para
ganarse un costoso supositorio.

Su anhelo M A X I M O
es que los vean millones
de insectos mientras vomitan
un lago de mediocres opiniones.

Ay, ficticia Nínive,
Si hubieras escuchado la voz
de quien tiene autoridad
no hubieras llegado tan bajo.

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